Historia y Ciencias Sociales
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- TEMAS En esta clase estudiaremos las transformaciones culturales que vivió el país a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Este contenido resulta de vital importancia para entender lo que fue el devenir del siglo XX. De un modo u otro, la siguiente imagen ilustra los procesos de cambio y resistencia que, especialmente, se viven en las principales ciudades del país. Algunas ciudades como Santiago comenzaron a vivir en este período procesos de modernización. Como puede observar se renuevan las calles, se instalan alcantarillados y se moderniza el transporte público.
Éste fue un período de extraordinarios cambios, especialmente en ámbitos como la vida urbana, el ascenso de los sectores medios y el ingreso en la vida política de nuevas ideas y proyectos. Durante este período se desarrollaron grandes movimientos migratorios desde los campos a las ciudades del centro y sur del país, particularmente Santiago, Valparaíso y Concepción. La población campesina que emigró del campo lo hizo principalmente atraída por la expectativa de obtener trabajos mejor remunerados, como aquellos que se ofrecían en las Obras Públicas y en las labores de la instalación de la línea ferroviaria longitudinal. Los primeros en emigrar fueron los hombres jóvenes y después lo hicieron las mujeres.
El Norte Grande, gracias a la producción salitrera y a la proliferación de oficinas y puertos, se convirtió en otro polo de atracción de población rural, generándose un ciclo de concentración demográfica en Iquique y Antofagasta que duró hasta el colapso de la producción salitrera. A su vez, la industrialización temprana, operada en Valparaíso y Santiago, provocó importantes transformaciones en la relación campo-ciudad. La población rural del Núcleo Central se mantuvo prácticamente estancada en un millón de habitantes entre 1880 y 1930, en tanto que la población urbana aumentó en ese mismo período desde 400 mil a 1.330.000 personas. Es decir, el índice de urbanización subió del 29 al 56% en cincuenta años, concentrada en las ciudades mayores (ver Cuadro Nº 1). Cuadro Nº1: Población Nacional, Total y por Zonas, 1885-1930
Fuente: MINEDUC, Programa de 2º medio, pág. 110. Esta transformación demográfica, especialmente urbana, trajo aparejada grandes problemas sociales, especialmente de vivienda y en la provisión de servicios básicos, como salud pública, alcantarillados, energía, alimentación, etc. Ante la indiferencia del Estado, la población buscó formas alternativas y autónomas de obtener los recursos esenciales para su subsistencia. En ese contexto aparece, por ejemplo, la cocinería popular (en la imagen).
Surgieron, de este modo, nuevas formas de sociabilidad. Al lado de las actividades recreativas de las elites, comenzaron a desarrollarse las actividades callejeras propias de la población de las barriadas y los conventillos. En Santiago, había conventillos en calles tan céntricas como Carmen, aunque en Valparaíso, los conventillos y cités pasaron a ocupar los cerros. De todos modos, las ciudades de inicios de siglo XX estaban llenas del contraste social de sus habitantes: a un lado de la vereda, la pobreza en sus más amplias y complejas realidades (como se aprecia en la imagen); al otro lado, se erigía un palacio y las más de las veces, un conjunto de casas de clase media, comercio o escuelas.
2. Formas de sociabilidad aristocrática y popular Desde 1870 en adelante, la aristocracia santiaguina hizo ostentación de la riqueza acumulada en el corto intervalo del ciclo exportador triguero. En vez de invertir en renovación tecnológica o en inversiones industriales, la aristocracia destinó sus recursos al consumo suntuario (joyas, sedas, telas, espejos con marcos ornamentados, etc.) A continuación lee este cuadro y pincha las palabras que están en negrita con el fin de complementar la información que aparece.
El Bajo Pueblo tuvo sus propias formas de sociabilidad; por cierto, mucho más limitadas en recursos, aunque no faltas de imaginación. La fiesta popular era callejera, abierta y pública. Iba el que quería. Allí también se comerciaba “de un cuánto hay” (ponchos, chalecos, velas, vino), productos caseros o de fabricación doméstica. Generalmente, la fiesta terminaba mal. No faltaban los borrachos ni las peleas, a veces por causas que nadie recordaba al día siguiente. Tampoco faltaban los detenidos por la guardia cívica, mandada a llamar por vecinos escandalizados.
3. La educación
La principal obra educacional fue el establecimiento en 1920 de la ley de instrucción primaria obligatoria que significó el triunfo definitivo del concepto de estado docente. Los principales beneficiados con esta expansión fueron las capas medias, muchos de sus miembros lograron acceder a la universidad, convertirse en profesionales y mejorar su calidad de vida. Sin lugar a dudas, uno de los avances más significativos que se vivió en Chile en la última parte del siglo XIX fue el ingreso de la mujer a la universidad. La pretensión de Eloísa Díaz (en la imagen) de estudiar Medicina estuvo marcada por una fuerte discusión ideológica, en la que se confrontaron visiones liberales y conservadoras, sobre el papel de la educación y de la mujer en la sociedad.
Finalmente, en 1877 se dictó una que permitió el acceso de la mujer 4. La consolidación de la clase media Entre ambos sectores, la oligarquía y los pobres, emergió la clase media. Haz clic sobre inicio para saber cómo se formó este grupo social. El acceso al conocimiento le permitió a la clase media desarrollar un visón crítica del liberalismo imperante, empapándose de ideas socialistas, estatistas y corporativistas. No es de extrañar que hacia la década de 1920, este grupo social haya adquirido cohesión e identidad de clase, abandonando, en parte, la actitud imitativa hacia la aristocracia.
5. Nuevas creaciones intelectuales y artísticas
Fue dentro de la clase media desde donde surgió la mayor parte de las expresiones artísticas y literarias de inicios del siglo XX. La juventud se rebeló en contra de los cánones establecidos, especialmente de aquellos provenientes del liberalismo positivista y parlamentario. “La filosofía, el arte, la religión, la economía, la educación, la situación de la mujer, las entretenciones, absolutamente todo empieza, tímidamente, pero cada vez en forma más decidida, a tomar otros rumbos” (julio heise, el período parlamentario. 1861-1925; pág. 363). ¿Qué provocó este cambio de actitud?
Estas posturas políticas tenían sus expresiones culturales en los nuevos movimientos artísticos: el dadaísmo (Zurich, 1916) fue el primer movimiento resueltamente antiburgués, que adoptó fórmulas extravagantes que implicaban la negación absoluta de toda lógica, toda moral, toda racionalidad. En este contexto, surgió la necesidad de salir al extranjero, especialmente a París. Allí se educó y dio sus primeros pasos intelectuales y literarios, un conjunto de escritores chilenos, entre los que se contaron Francisco Contreras (Los países grises), Ernesto Torrealba, Augusto d’Halmar, Joaquín Edwards Bello y uno de los poetas chilenos más destacados del Siglo XX, Vicente Huidobro (en la imagen), autor de importantes obras, entre ellas Altazor. El malestar de estos artistas e intelectuales queda en evidencia al leer “Balance Patriótico”, escrito del mismo Huidobro, en la que realiza una feroz crítica a la realidad social y política de Chile. Haz clic sobre su imagen para leer un fragmento de esta obra.
Estas creaciones y obras fueron el reflejo de un malestar mayor, que algunos historiadores llamaron “la crisis del centenario”. Entre los intelectuales apareció toda una generación de críticos sociales, que tuvo dos grandes tendencias: Los que desarrollaron una crítica nacionalista. Entre ellos se encontraba:
Los que desarrollaron una crítica social y antioligarca.
Todas estas inquietudes, lenta pero gradualmente, fueron teniendo su expresión política. En 1909, jóvenes conservadores fundaron la federación de obreros de chile (foch) y en 1912, profesionales de distintos sectores políticos y algunos jóvenes militares, coincidieron en la fundación de la alianza cívica que, entre otras cosas, planteó el cambio de constitución. Pero sus pretensiones, por el momento, debieron postergarse.
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